top of page
  • Foto del escritorocaraf

Margallo, don Quijote y Sancho


Juan Margallo, usted consiguió hacer el Quijote accesible.

Es que el Quijote es accesible. Yo aprendí a leer con él, de hecho aún lo leo. Cuando tengo un mal día o lo que sea lo leo en alto y me descojono, te puedo recitar pasajes enteros de memoria.

 

Es que hay muchos quijotes en el Quijote.

Claro, por ejemplo, es impresionante el final de la novela cuando don Quijote recobra el juicio y Sancho, el realista, le pide que recupere la salud para salir a vivir nuevas aventuras por esos mundos de Dios. Sancho se convierte en don Quijote por amor, para que no se deje morir.

 

A mí la parte que más me gusta es cuando Sancho le advierte de que el cura, el boticario y el bachiller se han disfrazado de encantadores. El Quijote les reconoce y calma a Sancho diciéndole: "Yo sé quién soy".

Es que los niveles del Quijote son acojonantes; en un primer nivel lees la historieta y ya pero detrás hay muchas capas empezando porque es un manuscrito que se encuentra en Toledo escrito por…

 

Cide Hamete Benengeli. ¡Eso! Y a lo largo de la novela da, de vez en cuando, su punto de vista sobre lo que ocurre en ella. Recuerdo el pasaje que cuenta que Rocinante está retozando con otra yegua. Cide Hamete entra en la novela y dice: "Yo que soy el autor me permito dudarlo". Eso es genial.

 

Es un autor omnisciente que entra y sale de la novela.

Sí, narrativamente es increíble que el propio autor ponga en duda lo que le contaron. Está fuera de límite.

 

También es la leche cuando el Quijote se pone a hablar de sí mismo como personaje y a compararse con la versión de Avellaneda hasta el punto de cambiar el argumento de la novela original para no coincidir con la apócrifa.

¡Claro! Como lo es la falsificación de su personaje para la ocasión. De hecho, cuando monta con Sancho en Clavileño, éste cuenta una versión de su viaje tremenda, que fue por tal región, que recorrió cielo tal y el Quijote le responde, un poco mosqueado, "¿Estás seguro amigo Sancho de lo que cuentas?". Aún así, se resigna y le dice: "Valga esto que tú cuentas por lo que yo conté en la cueva de Montesinos". Es decir, te cambio una milonga por otra.

 

Es que Sancho ya le había vacilado antes al describir a Dulcinea y don Quijote también lo pone en duda.

Claro, es que hay un punto en que está al borde y ya dudas si don Quijote está bromeando o habla en serio y ha decidido ser caballero andante pero no se lo cree del todo.

 

Esa es la teoría de Torrente Ballester. En "el Quijote" como juego sostiene que Alonso Quijano nunca enloqueció, lo fingió para evitar la vida gris de un hidalgo de Argamasilla de Alba y se inventó el personaje de don Quijote para tener una vida distinta.

No conozco ese libro, lo voy a comprar que, además, Torrente me encanta.



 

12 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Comments


bottom of page