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Garcilaso
de la Vega

Tus claros ojos ¿a quién los volviste?

 

Culpa debe ser quereros,
según lo que en mi hacéis,
más allá lo pagaréis
do no sabrán conoceros,
por mal que me conocéis.

No me podrán quitar el dolorido
sentir, si ya primero
no me quitan el sentido.

Yo dejaré desde aquí
de ofenderos más hablando,
porque mi morir callando
os ha de hablar por mi.

Yo enderezo, señor, en fin mi paso
por donde vos sabeis que su proceso
siempre ha llevado y lleva Garcilaso