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Agustín
García Calvo

 

El gran árbol le da su fruto
al que el nombre del fruto diga.

 

Blancas son las avenas locas,
blanca la luna de la tarde.
Sólo los ojos que os ven son negros,
y eso nadie lo sabe.

Cualquier cosa es posible

mientras no se le empiezan

a poner nombres.

Yo trato de privarme de ideas.

Todos los días me quito alguna,

pero siempre me quedan demasiadas.

«La sombra de la víbora

no tiene veneno».

«La paz es solo la guerra sin declarar».

«La Realidad no es todo lo que hay».